Los agricultores podrán organizar sus cultivos con mayor flexibilidad durante la campaña de 2026 debido a las dificultades provocadas por las lluvias registradas entre finales de 2025 y comienzos de este año. Las precipitaciones han mantenido los suelos saturados en muchas zonas, lo que ha complicado o incluso impedido la siembra de algunos cultivos de otoño e invierno.
Esta situación también ha afectado a la preparación de las tierras para las plantaciones de primavera, ya que en numerosas explotaciones todavía resulta difícil trabajar el terreno. Ante este escenario, se permitirá a los productores adaptar la planificación de sus cultivos sin que ello suponga perder las ayudas europeas vinculadas a la actividad agraria.





