Entre los meses de marzo y julio se desarrolla una etapa especialmente sensible para la fauna, coincidiendo con el periodo de reproducción de numerosas especies. Durante este tiempo, cualquier alteración en su entorno puede afectar gravemente a su supervivencia, por lo que se hace imprescindible reforzar las medidas de protección en el medio natural.
Entre las principales recomendaciones, se recuerda la obligación de llevar a los perros siempre atados y bajo control, evitando así posibles daños a la fauna silvestre. Respetar estas normas contribuye a la conservación del entorno y a garantizar el equilibrio de los ecosistemas, en una época clave para la biodiversidad.






