Gádor y Viator han vuelto a demostrar que viven la Semana Santa de una forma singular, apostando por recreaciones que convierten sus calles en auténticos escenarios llenos de emoción y tradición. En Gádor, la representación viviente de la Pasión de Cristo reunió a cientos de personas en una cita cargada de fervor, en la que el municipio se transforma simbólicamente en Jerusalén a través de 22 escenas que recorren los momentos clave desde la Última Cena hasta la crucifixión.

Esta tradición, con más de 80 años de historia, implica a todo el pueblo, con más de un centenar de vecinos participando como actores y muchos más colaborando en la organización. La puesta en escena, reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía, se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la Semana Santa almeriense por su capacidad de emocionar y mantener viva la tradición generación tras generación.

Por su parte, Viator volvió a llenar sus calles con la popular procesión de la Borriquita, una de las pocas de la provincia que cuenta con la participación de un asno real, lo que la convierte en un atractivo único. Niños vestidos de hebreos, palmas y ramas de olivo acompañaron esta representación de la entrada de Jesús en Jerusalén, en un recorrido muy seguido por vecinos y visitantes que cada año refuerza su carácter especial dentro del calendario cofrade.

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