Laujar de Andarax ha plantado 18 parras de variedades autóctonas de la provincia que estuvieron al borde de la desaparición, impulsando un auténtico rescate agrícola para proteger un patrimonio que forma parte de su identidad. Nombres como Ojos de Buey, Verde de los Filabres, Ojo de Liebre, Cojón de Gato, Molinera, Alvilla, Ohanes o Turruntel vuelven a echar raíces en suelo alpujarreño.
Muchas de estas uvas fueron fundamentales en la tradición parralera que dio prestigio al campo almeriense, la más conocida, la de Ohanes, pero el paso del tiempo y los cambios en el modelo agrícola las relegaron hasta casi borrarlas del mapa. Con esta plantación no solo se preserva su valor genético, sino también la memoria de generaciones que vivieron del cultivo de la vid y construyeron parte de la economía local en torno a ella.
La iniciativa transformará las jardineras que rodean la plaza en un museo vivo al aire libre, con placas identificativas y un panel informativo para dar a conocer cada variedad. Más que una acción simbólica, se trata de una apuesta clara por conservar las raíces para proyectarlas hacia el futuro, devolviendo a Laujar una parte esencial de su historia agrícola.






